El alcoholismo en México: Causas y efectos

El alcoholismo en México: Causas y efectos

El alcohol le roba la vida a los jóvenes mexicanos, pues tan sólo en el Distrito Federal casi 4 de cada diez citadinos de entre 12 y 17 años, son bebedores actuales y la cerveza es el producto de mayor consumo, según la encuesta sobre las adicciones en la capital.

De estos bebedores, el 3.1 por ciento son mujeres que ya vive una dependencia a la bebida, con todos los riesgos que esto representa.

El alcoholismo en México: Causas y efectos

Esta tendencia tiene repercusiones graves en la salud y vida de las mujeres pues no sólo afecta sus relaciones personales, además daña órganos como el cerebro, causa infertilidad y lesionar  al feto durante el embarazo.

Causas y efectos

La depresión, una decepción amorosa, aceptación social, soledad, o una excesiva carga de trabajo son algunas de las causas por las que las mujeres de cualquier edad comienzan a consumir alcohol, asegura Leticia Echeverría, Coordinadora del Centro de Servicios Acasulco de la Facultad de Psicología de la UNAM.

En cuanto a los efectos, el alcohol  afecta de manera directa a órganos importantes como el hígado y páncreas. Además, reduce las células nerviosas del cerebro, mientras que en los pulmones las grandes cantidades de alcohol disminuyen la resistencia a las infecciones o pueden ocasionar que se interrumpa la respiración.

En el caso cerebral, Karl Mann, de la University of Heidelberg en Alemania, publica en los  informes de sus investigaciones que las mujeres por lo general empiezan a beber más tarde, consumen menos y son menos propensas a desarrollar dependencia del alcohol.

Pero hay evidencias de que es más rápida la progresión de las consecuencias adversas del alcoholismo, sostiene. En concreto, una atrofia del cerebro se desarrollaría más rápidamente en las mujeres con periodos cortos de dependencia.

Estudios del Departamento de Control de Bebedores en el estado de Virginia en Estados Unidos, indican que el alcohol también debilita la capacidad de los músculos del corazón para bombear sangre, lo que da lugar a un ritmo cardiaco irregular. Se inhibe la producción de glóbulos rojos y blancos.

Aunado a ello, Leticia Echeverría señala que las mujeres por su constitución física, con un mayor contenido en grasa y una menor proporción de agua, constituye un agravante en su adicción, ya que la ingesta de alcohol en la misma cantidad y calidad que un hombre le afecta de una forma más intensa, teniendo mayor predisposición a adquirir enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol.

En el área de la reproducción, una mujer alcohólica presenta una disminución del metabolismo del estrógeno en el hígado, aumenta la cantidad de estrógeno que circula en el cuerpo, el cual puede contribuir a menstruaciones irregulares e infertilidad.

La igualdad femenina

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el alcohol es una de las principales causas de enfermedades en el mundo. Además del alcoholismo y la cirrosis hepática, esa bebida se asocia a otras enfermedades, lesiones y fallecimientos por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios

En México, aunque los hombres son quienes consumen más alcohol, el número de mujeres va en aumento, a tal grado que los porcentajes casi se igualan en el 50 por ciento, sobre todo en mujeres entre 15 y 18 años, es decir,  en edad escolar.

Según la especialista de la Facultad de Psicología, una mujer joven tiene varios motivos para comenzar a beber, pero el principal tiene que ver con su aceptación social, para pasársela bien. “Claro que cuando son mujeres adultas las causas cambian porque tiene problemas para relacionarse con otras personas, o problemas de depresión, problemas de pareja”.

Socialmente el consumo de alcohol está más sancionado en las mujeres que en los hombres pues, la entrevistada agrega, “es más permisivo con ellos porque está asociado con su independencia, con su “madurez”, por eso las jóvenes están tratando de acabar con esas divisiones sociales, buscan la igualdad”.

No obstante el incremento de los jóvenes bebedores, Leticia Echeverría lamenta que sean pocas las mujeres que admitan su problema de alcoholismo o abuso de alcohol, pues apenas el 1 por ciento de los pacientes jóvenes acude a un grupo de ayuda.

Mientras que en el caso de los jóvenes, son sus padres, familia o amigos quienes los convencen de asistir a la terapia, la mujer adulta se tarda más en buscar ayuda.

Y en el tratamiento médico también hay diferencias de género. “Las mujeres llegan con más pérdida social que los hombres, pues mientras ellas son solidarias con un compañero alcohólico, los hombres cortan la relación cuando la alcohólica es su compañera, esto afecta al autoestima y la situación es más compleja para tratar”.

Adicionalmente de los daños a la salud que conlleva el consumo excesivo de bebidas embriagantes, en el caso de las mujeres, sobre todo adolescentes, hay otros riesgos como tener relaciones sexuales sin protección y que por ende derivan en embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual.

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