Déficit de atención, más allá de los mitos

Déficit de atención, más allá de los mitos

El déficit de atención e hiperactividad se sobrediagnostica debido a la excesiva vigilancia de padres y maestros; sin embargo, no ha habido aumento real de los casos. El neurólogo pediatra del Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, Eduardo Barragán López, expresidente del Grupo de Expertos Nacionales para el Déficit de Atención e Hiperactividad, AC, nos plantea un panorama general de este trastorno.

Doctor Barragán, en estos momentos pareciera que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en México es un problema de salud más importante que el autismo y el asperger, aunque estos últimos padecimientos son aún más limitantes.

Déficit de atención, más allá de los mitos

* Lo que pasa es que el TDAH es un problema de salud pública porque afecta a cerca del 5 por ciento de la población en México. Se considera que hay 36 millones de niños y adolescentes que tienen el padecimiento en toda Latinoamérica.

Hoy se sabe que el TDAH no sólo tiene un impacto en los procesos educativos de los niños, sino en cómo el individuo se adapta a los procesos del medio ambiente. Esto es lo que genera el impacto tan fuerte del TDAH.

 

Y aunque el autismo es un problema más severo, no pasa desapercibido. En cambio, un niño con TDAH se ve normal en la mayoría de los casos y esto desafortunadamente hace que vayan pasando desapercibidos por algún tiempo.

* ¿Cuáles son los síntomas de alerta?

*El primero es la incapacidad que tiene el sujeto para lograr inhibir ciertos estímulos mientras tiene que poner atención a uno solo. Por ejemplo, mientras estamos platicando, todos inhibimos los estímulos externos para poder mantener una conversación y esto favorece la concentración, pero los niños con TDAH no lo tienen.

El otro síntoma es la hiperactividad, que es cuando nosotros decimos que los niños parecen los boy scouts del consultorio, porque llegan a algún sitio y no pueden mantenerse quietos y cambian constantemente de actividad, incluso sentados se mueven mucho. Una de las manifestaciones de la hiperactividad puede ser la verborrea, este hablar y hablar de los niños.

Y el tercero, que es probablemente el síntoma menos frecuente pero el más impactante, es la impulsividad. El problema que tiene el niño impulsivo es que no tiene la capacidad de concentrar el estímulo, analizarlo y abrir un abanico de respuestas para escoger la mejor, sino que pareciera que pasa directamente a un sistema que emite la primera respuesta que se encuentra, sin saber si es buena o mala. No hay un proceso de análisis y esto provoca que las acciones, las palabras o las respuestas sean normalmente malas.

*Estas características, que son relativamente comunes en la mayoría de los niños, ¿no pueden generar confusión a la hora de emitir el diagnóstico?, sobre todo porque en nuestro país no contamos con profesionales calificados.

*Sí, todos podemos presentar estos síntomas en un momento dado, porque no son exclusivos del TDAH; se pueden observar en otros trastornos. Para adjudicárselos a un niño como signos de TDAH, deben cumplir ciertos requisitos. Primero, los síntomas tienen que ser persistentes, por lo menos seis meses; dos, que se presenten en más de dos ambientes: en la casa, en la escuela, con los tíos, con los abuelos y todos los días a todas horas; tercero, el trastorno se tiene que presentar antes de los seis años de edad.

Otro aspecto muy importante por considerar es que el niño no se encuentre en situaciones especiales o tenga otras enfermedades. Por ejemplo, un niño que se cambia de colegio de repente o que sus padres se divorcian puede estar impulsivo o inatento. También puede ocurrir por hipotiroidismo.

* ¿El diagnóstico se basa en evaluaciones meramente psiquiátricas o se necesita algún estudio clínico?

* No. En el Primer Consenso Latinoamericano de TDAH y después de revisar toda la literatura científica, se concluyó que el diagnostico todavía sigue siendo clínico. Hoy no existe ningún estudio que sirva para diagnosticar TDAH, y ni el electroencefalograma ni la tomografía funcionan para eso.

* ¿Pero se han encontrado alteraciones cerebrales a nivel químico?

* Sí se han encontrado. En los estudios donde se utiliza la tomografía por emisión de positrones, resonancia magnética funcional y volumetrías corticales, que son estudios mucho más precisos, incluso un estudio que se llama espectroscopia, donde miden las diferentes sustancias a nivel cerebral, sí se ha demostrado que estos pacientes tienen diferencias o alteraciones; pero no son estudios que se hagan de manera rutinaria: son muy caros, someten al paciente a radiación y a una serie de factores que no valen la pena para hacer el diagnóstico. Con que el diagnóstico se ajuste a los criterios, es más que suficiente.

También es muy importante mencionar que hay algo que se llama clinimetría, que implica una serie de cuestionarios que contestan los padres, los maestros y los cuidadores del niño. La clinimetría ayuda de alguna manera a confirmar el proceso del diagnóstico, pero no hace el diagnóstico, el cual puede ser emitido por un paidosiquiatra o bien, el neurólogo pediatra.

* ¿El TDAH va en aumento?

* No. Es muy interesante pero, en los últimos 15 años, la prevalencia de la enfermedad es la misma, entre el 3 y el 5 por ciento de la población. Además, se debe considerar que es diferente el 5 por ciento de 10 millones al 5 por ciento de 100 millones. Entonces es relativo a la población total, por lo que sí hay más número de casos, pero no ha aumentado la frecuencia porcentual de la población, y eso se ha venido viendo desde 1990.

Lo que sí ha aumentado probablemente es la sensibilización que existe a nivel de las escuelas, de los padres, de los maestros. De repente, esta híper sensibilización hace que a cualquier detalle le estén poniendo el mote-diagnóstico de este proceso.

Sin embargo, consideramos que en cierto modo ha sido favorable que exista una mayor sensibilización, porque esto ha permitido detectar casos que antes no se detectaban. A diferencia de la mayoría de las enfermedades que primero se detectan en los adultos y después en los niños, el TDAH es una enfermedad que se detecta primero en los niños.

Por otro lado, antes se pensaba que el TDAH se acababa en la adolescencia. Hoy sabemos que en el 60 por ciento de los niños persisten los síntomas hasta la vida adulta. Si bien el síntoma de la hiperactividad suele disminuir de manera importante después de la adolescencia, y la impulsividad persiste solamente en el orden del 10 al 15 por ciento, lo que más dura a lo largo de la vida es la inatención y la desorganización. Los adultos con TDAH son adultos desorganizados en su vida, en cómo planean sus actividades, en un no terminar lo que se quería hacer; además de que son mucho más olvidadizos, y esto es persistente.

* Cómo es que este porcentaje de adultos sobrevivió a su etapa más difícil sin el medicamento, tomando en cuenta que anteriormente los procesos de diagnóstico no eran tan eficaces como ahora.

* Es que la palabra sobrevivir puede tener muchas connotaciones. Tú puedes sobrevivir, pero lo importante no es sobrevivir, sino la calidad de vida que se está teniendo en la etapa de adulto.

* ¿Qué otras complicaciones se presentan a largo plazo si el TDAH no se atiende a tiempo?

* Todos los procesos de abusos de sustancias, como las drogas, el tabaco, el alcohol, los accidentes, los fracasos matrimoniales y fracasos en el trabajo, se dan en la población en general. Todos tenemos ese riesgo. Pero en los pacientes que tienen TDAH, este riesgo está aumentado. Además, un niño que padece TDAH, que va a la escuela y por su desorden ha sufrido fracaso escolar, lo reprueban y lo regañan, tiene un riesgo mucho mayor de sufrir trastornos de ansiedad y depresión.

También ocurre que los pacientes con TDAH registran más accidentes automovilísticos que los que no lo padecen: cuatro veces a uno. Y lo entiendes cuando tienes a un joven inatento que se pasó el alto. Esto es muy importante, porque impacta no sólo en el individuo, sino en toda la sociedad. Desafortunadamente, los estudios de farmacoeconomía, cuando evalúan el impacto del trastorno, no consideran esta parte.

-El TDAH es un problema neurobiológico que no depende de situaciones de raza, sociales, económicas o de dieta.

-Este trastorno genera un impacto en el individuo que le provoca dificultades en los procesos de adaptación a las exigencias y demandas escolares, familiares y sociales.

-Incrementa el riesgo potencial de presentar más psicopatologías, problemas de ansiedad, depresión y problemas de conducta, y esto porque el individuo que no se siente adaptado en la sociedad responde de manera diferente.

-Hoy se sabe que existen tratamientos. Que el tratamiento es multimodal, personalizado, porque no hay una persona igual en este mundo y a cada una se le tiene que armar un paquete terapéutico, donde las medidas psicoeducativas son la primera intervención del tratamiento y se aplican tanto al niño con TDAH como a la familia y a la sociedad.

-Existen los fármacos como tratamientos de apoyo) Existen como tratamientos de apoyo los farmacológicos. Son más de 60 años de utilización mundial que han demostrado con múltiples estudios, con metodología científica, que son eficaces y seguros; que no incrementan los riesgos de adicción farmacológica y ni riesgos de psicopatología. Hoy se sabe que un paciente con TDAH bien tratado puede lograr a mediano plazo un proceso de adaptación social.

-La primera línea de tratamiento será el apoyo terapéutico, el cual tiene que ver con apoyos en esquema, procesos de conducta, lectoescritura. Si con este tratamiento no hay mejora, es muy importante saber que existen una serie de medicamentos que ayudan al paciente con TDAH a lograr mejoría.

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