Qué es una crisis conversiva

Un momento con alto nivel de estrés como un choque automovilístico, un conflicto bélico o la  muerte de un ser querido, puede derivar en una profunda tristeza, enojo o, en el peor de los casos, hasta en ceguera o la perdida del habla.

El trastorno disociativo –comúnmente llamado crisis conversiva– es una enfermedad vieja pero que todavía suele confundirse con un chantaje. Siempre va ligado a las crisis emocionales, económicas, y hasta políticas: es una enfermedad real y tiene síntomas.

La falta de control sobre estas emociones (tristeza, angustia, enojo, ira) pueden derivar en una crisis conversiva, un shock neurológico o ataque de histeria, lo cual, según el doctor Carlos Enrique Cruz Torres, médico egresado de la UNAM y especializado en psiquiatría, se traduce como: “Un estado de conciencia, memoria, identidad o percepción del entorno escondido (dividido o alterado)”, es decir, se rechaza la realidad que se vive de manera inconsciente.

Qué es una crisis conversiva

Los primeros estudios sobre el tema indicaban que las crisis conversivas se presentaban únicamente en mujeres, ahora se sabe que también los hombres las padecen, aunque en menor número. Las estadísticas revelan que entre hombres la incidencia es de uno por cada 10 mil,  mientras que en mujeres una de cada 100  las presenta. Sin embargo, explica el doctor Cruz “algunos estudios llevados a cabo sobre los fenómenos disociativos reportan que se distribuyen por igual entre hombres y mujeres”.

La crisis en la pobreza

La edad y el estatus económico influyen como detonante en estas crisis. Más aún, la mayor cantidad de casos se presentan en personas con baja escolaridad,  que viven en pobreza y por lo tanto se ve más en áreas rurales que en las áreas urbanas.

En cuando a la edad se sabe que la etapa más frecuente en que se presenta oscila entre los 15 y los 30 años y  tienden a disminuir con la edad.

El estrés asociado al entorno social es la principal causa detonante de este padecimiento, por ello, la disociación aparece como un mecanismo de auto-defensa contra el trauma.

“Las defensas disociativas tienen la doble función de ayudar a las víctimas a distanciarse del trauma en el momento en que este ocurre, y ayudan a que el  trauma se integre en la vida de la persona” según lo explica el experto Carlos Cruz.

Como el trastorno está relacionado con sucesos traumáticos o estresantes, su incidencia aumenta en periodos de guerra o en desastres naturales e incluso con las crisis económicas a decir del especialista.

Afortunadamente los procesos neuroanatómicos, neurofisiológicos y neuroquímicos que desarrolla el cerebro para el almacenamiento y la recuperación de la memoria se conocen mucho mejor en la actualidad, así que el tratamiento puede ser más eficaz.

Según el investigador Carlos  Cruz,  los síntomas que el paciente experimente dependerán del tipo de crisis que presenta, sin embargo, todos cumplen con los 2 criterios básicos de identificación de crisis. En primera instancia no debe estar presente ninguna patología física que justifique los síntomas del trastorno, aunque pueden estar presentes trastornos físicos que den lugar a otros síntomas y el segundo criterio es que debe existir  evidencia de un  origen psicológico de los síntomas, en forma de asociación temporal estrecha con acontecimientos estresantes (a menudo alteración en las relaciones personales).

No se conoce con exactitud cuantos casos de crisis conversivas o trastornos disociativos  se presentan anualmente en nuestro país, porque los datos son casi inexistentes, en gran medida porque no son reportados y por otro lado porque muchos de estos no son siquiera diagnosticados. Se trata de una enfermedad bastante vieja pero poco conocida y la cual tiende a confundirse con chantaje porque se cree que los pacientes buscan llamar la atención.

Para una evaluación inicial se recomienda acudir en primer lugar con un médico psiquiatra, este debe hacer un diagnóstico diferencial con otras enfermedades como demencia, delirium, neuroinfecciones, neoplasias cerebrales uso de drogas o psicotrópicos, epilepsia, trastornos metabólicos, estrés post-traumático trastornos somatomorfos etc. Una vez descartada cualquiera de estas patologías podría darse una referencia adecuada y evitar al paciente sufrimientos y gastos innecesarios.

Engaño al organismo

Por lo que al  tratamiento se refiere, se puede recurrir al placebo cuando de crisis conversivas menores se trata. El efecto placebo es el fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar mediante un tratamiento con una sustancia placebo, es decir, una sustancia inerte a los fines de lo que estaría causando los síntomas del paciente en un primer lugar.

Aunque cada paciente puede reaccionar de distintas maneras a este tratamiento, lo importante es saber cuantas personas padecen estas crisis para determinar la utilidad y seguridad de fármacos y otras sustancias en la terapia.

Pero cuando las crisis son mayores, el especialista acude a los antidepresivos y ansiolíticos. Los que se definen como fármacos con acción depresora del sistema nervioso central, destinados a disminuir o eliminar los síntomas de la ansiedad. Como son taquicardia, sensación de ahogo, insomnio, terrores nocturnos (pesadillas), sensación de pérdida del conocimiento etc.  Sin embargo, lo que realmente funciona  es la psicoterapia  ya que es necesario ayudar a estas personas para que verbalicen y manejen mejor el conflicto.

A decir del entrevistado, muchos de estos pacientes llegan a las salas de urgencias de los hospitales generales, donde desafortunadamente la mayoría de las veces no se cuenta con el personal capacitado para atenderlos, por lo que muchas veces son objeto de discriminación y malos tratos. La necesidad de hospitalización dependerá de cada caso, pero cuando sea necesario el paciente se beneficiará con unas horas de estancia en la sala de observación con la aplicación de un ansiolítico suave, con el fin de disminuir su ansiedad.

En cuanto al costo de tratamiento, hablamos del uso de medicamentos y de un abordaje psicoterapéutico, “aquí es donde los honorarios pueden variar de forma considerable dependiendo del número y frecuencia de las sesiones, pero en términos generales podríamos decir que en comparación con otras patologías psiquiátricas, el tratamiento puede ser costeado sin mucho sacrificio”, señala Enrique Cruz.

No obstante, lo recomendable es iniciar un tratamiento e intentar recuperar los eventos perdidos para la conciencia del paciente, ya que los recuerdos reprimidos pueden formar un núcleo en el inconsciente, de esta manera se evitarán futuros episodios de crisis.

¿Chantaje o crisis?

Aunque a simple vista las crisis conversivas puedan parecer similares a un chantaje emocional, una de sus principales diferencias es la nula alimentación de conducta manipuladora. Los chantajistas utilizan el miedo, la obligación y la culpa, además de otras armas. Lo que los impulsa a actuar de la manera en que lo hacen son sensaciones de vacío, soledad y tristeza, actúan de manera exigente, ejercen presión, y amenazan a las personas que se encuentran a su alrededor.

Contrario a ello, el Trastorno Disociativo proviene de un problema externo, una crisis que deriva en la manifestación de otros síntomas físicos, pero no hay amenaza.

Indudablemente para un diagnóstico exacto se requiere una evaluación clínica por el personal debidamente capacitado para ello. “Lamentablemente un gran número de pacientes con este trastorno serán estigmatizados como chantajistas o débiles de carácter y lo que es peor, muchas veces esto es dicho por personal médico sin experiencia en el diagnóstico y manejo de este tipo de padecimientos”, apuntó el especialista.

Recuadro

Estas crisis se dividen en 8 tipos según el Manual Estadístico de Enfermedades Mentales (DSM) y cada uno tiene diferente sintomatología aunque para todos o la mayoría el tratamiento es el mismo, los principales tipos de Trastornos Disociativos son:

TIPO DE TRANSTORNODESCRIPCION
Amnesia DisociativaAmnesia parcial o completa para acontecimientos que fueron o siguen siendo traumáticos o estresantes. La amnesia es demasiado importante como para ser explicada como un olvido habitual.
Fuga DisociativaDespués de un viaje lejos de casa, del lugar de trabajo o de las actividades sociales, se presenta una amnesia del suceso de forma parcial o completa que satisface las pautas de la amnesia disociativa.
Estupor DisociativoSe observa una disminución o ausencia de movimientos voluntarios y del habla, así como de la respuesta normal a la luz, al ruido y al ser tocado, pero se conserva el tono muscular, la postura en reposo y los movimientos de la respiración normal.
Trastorno de Trance y de PosesiónEl individuo está convencido de ser poseído por un espíritu, poder, deidad u otra persona. Este cuadro debe estar presente de un modo no buscado o  como prolongación de estados similares en ceremonias religiosas u otras culturalmente aceptadas. No son parte de un cuadro psicótico.
Trastornos Disociativos de la MotilidadExiste una pérdida parcial o completa de la capacidad para realizar movimientos que normalmente se encuentran bajo el control de la voluntad (incluyendo el habla), puede fallar la coordinación para mantenerse de pie sin ayuda.
Convulsiones  DisociativasExisten movimientos espasmódicos de aparición brusca e inesperada, muy parecidos a cualquiera de la variedad de eventos epilépticos pero que no se siguen de pérdida de la conciencia y dichos movimientos no se acompañan de mordedura de lengua, relajamiento vesical, contusiones o hematomas importantes a consecuencia de caídas.

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